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Julio 20, 2006 por lucila

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El Baño

Julio 3, 2006 por lucila
Con apenas 17 años Fausto y Sofía eran amantes apasionados, animales sin piel.
Como todas las tardes, la pequeña hembra de labios gruesos y trémulos dormitaba casi desnuda en la cama de su amante. Encapsulada en ese hombre y su sexo, Sofía vivía atormentada por sus prohibidos deseos, que a través de su tramposa y vibrante vagina satisfacía a su intelecto en permanente estado de erección.

Aquel día, por demás viciado por el aire dulce que emanaban sus cuerpos, sería para ella -sin que lo supiese- la independencia de su concha jugosa, tan atemorizada por los salvajes remordimientos que gobernaban su suave y cálido cuerpo.

Fausto y Sofía percibían una atmósfera enrarecida en aquel lujurioso santuario del placer, sin embargo, estas salvajes criaturas nunca permitirían que sus sexos caigan presos del pánico.

Fausto es un adolescente psicológicamente anal. Alto y pálido: un ser anodino, repleto de dobleces. Sin duda su gran consuelo es ese enorme y dócil pene siempre erecto. Su sexo vibrante, escandalizador e invariablemente amenazador, parecía que iba a asesinar a su víctima. Sin embargo, su miembro pertenece a otra cabeza y otro cuerpo, no se corresponden. A pesar de ello, lograba que su ardiente niña gozara.

Sofía es una hembra de cuerpo rígido, pero con unos ojos que hablan y se ahogan en silencio. Tan profundos e inalcanzables como sus deseos, como su vagina. Toda ella es un infinito e insoslayable pozo de deseo.

Apenas lúcida, inundada en sus ideas y semi desnuda, la pequeña amante abandonó aquel refugio de pasiones que le regalaba el cuerpo de su febril hombre y se dirigió sin pausa hacia el baño. La bocanada de aire que le regaló el solitario corredor produjo la debilidad de su cuerpo; ingresó al baño olvidada de pensamientos y desprendida del alma, raro en Sofía.

Una belleza casi insoportable violentó sus ojos y su vagina… comenzó a derretirse. Era Cassia, la hermana -menor o no- de Fausto que se bañaba. Una salvaje, hermosa e indescriptible mujer. Sofía permaneció rígida pero íntegra, sólo atinó a mirar su mojada y tentadora boca.

Casi deleitándose por la situación, esta desnuda e impura hembra, abre el cerrojo del cerebro de Sofía y lee su corazón que se desangra de placer reprimido. Volviendo sucios sus gestos, Cassia le pide que se acerque, que la envuelva con su mirada. La niña de sexo vibrante, irreverente y casi sin control, sólo atina a secarle la boca con su lengua. Temblando de inconciencia no pudo aguantar la libídine de esa bella mujer: Sofía se desgarró de placer sin decir palabras. El agua no podía batallar con el sudor, el ardor y el flujo de las pequeñas amantes. El baño se convirtió en un lugar de comercio carnal y ellas entrelazadas adoptaron la forma de luna humana con boca de niña.

Una vez que reanudó el curso de sus pensamientos, y otra vez atravesando aquel largo y puro corredor, llegó al cuarto de su amor Fausto. Más desnuda que cuando se fue, se acostó junto a él sabiendo que la culpa y el miedo tienen un sabor embriagante.

GRAN CABEZA DE MUJER CON SOMBRERO

Febrero 28, 2006 por lucila
Una Gran Cabeza de Mujer sobresale del mundo ordinario establecido por reglas estáticas, que son ejercidas por hombres, que inseguros de su masculinidad o machismo, utilizan un sombrero para esconder UNA GRAN CABEZA DE MUJER.

Casi en exilio permanente, una Gran Cabeza de Mujer, se transforma hasta convertirse en algo completamente distinto. La pureza de sus formas ofrece una visión limpia e ingeniosa. Prescinde de ciertos componentes (elíjalos usted mismo) que en grandes ocasiones distraen al espectador encandilándolo con su silueta embriagadora.

El cuerpo de una Gran Cabeza de Mujer se consume en dos líneas; rápidas, que crean una dependencia casi obsoleta. El primer roce de gozo, casi doloroso, que produce una gran cabeza de mujer, transcurre en apenas quince minutos. Pero el gran consumidor creerá que son dos o tres horas. Alienado por ese cuerpo esfumado en papel, que carecerá de toda cabeza, pero desbordará de sentidos, se dará cuenta que no puede enfrentarse a una Gran Cabeza de Mujer, quedará enmarañado en su cabeza, hasta consumirse en sus neuronas.

Ausente de su boca, una Gran Cabeza de Mujer se expresa en colores. ¿Quién podrá interpretar esos colores?… El gran sombrero la protege hasta de ella misma. De esa venenosa y casi deliciosa penetración de paranoias que se sumerge en la oscuridad de los sueños. El gran sombrero la posee en cuerpo y alma.

Un gran sombrero vive en una Gran Cabeza de Mujer y como el hombre apenas divisa esa cabeza, o ya no la ve, piensa que el sombrero la ha devorado. Lo que él no sabe es que una Gran Cabeza de Mujer se devora a sí misma.

WHEN JESUS MET MARÍA

Agosto 24, 2005 por lucila
Largos días pasé esforzando a mis pies a caminar inundados, en un clima irrespirable y persecutorio, bajo los insensatos rayos del sol que atravesaban mi piel quebradiza. Me perseguían olores; gruesos y lentos… Arribé a Magdala.
Horas más tarde descubriría que era la ciudad natal de María. Me detuve frente a su casa, en el barrio del Olvido, exactamente en el Boulevard de Los Sueños Rotos. Era una casa alejada de las otras, como si no quisieran aproximarse a ellas o ellas la rechazaran.

Aullando a través de esos rayos de luz apareció ella, sabiamente exultante. La miraba cada vez más de cerca. Creía estar jugando al cíclope y me desvanecí en el imperio de los deseos.
Su mirada, el retrato de su cuerpo preso del miedo se desintegró ante mí, formando una nueva piel. Me invitó a su hogar, se ofreció a curar mi enmascarado cuerpo. Persecutorias imágenes me acompañaron hasta ingresar a la casa: comencé a desvestirla mentalmente…

Moraba en una casa de una planta, tenía un pequeño patio y apenas una habitación decorada con telas pesadas y colores fuertes. Encandecía mis ojos por su pulcritud y orden. Tiene un perro pequeño, de mirada fuerte, llamado Andaluz.

La mujer huele a perfume. No mirra, no incienso: perfume.

Un quiebre instantáneo se produce en la atmósfera. Luego de un parloteo infinito, me dice que pase al dormitorio. Que estaría más cómodo allí, que mi castigado cuerpo podría descansar. Me miraba de un modo tan salvaje, estaba perturbado… su olor me aturdía.

Me recosté en su cama, que también olía a perfume. Ella, tan delicada, tomó mis pies y comenzó a lavarlos. Sentir su nuca tan cerca de mi fuente de sexo me inquietaba, quería aliviar mi boca en sus senos, que apenas los cubría una túnica roja. Ella se veía tan ardorosa y fanática, eran segundos, minutos afiebrados. Sin embargo, todo se desvaneció cuando escupió las palabras en plena cara: “Soy prostituta”.

Un magnífico llanto fue eco a través del universo… Su piel se volvió transparente, comenzó a desahogar su reprimida boca: “Tengo todas las condiciones para ser feliz, menos la felicidad. Decidí no satisfacer mi cuerpo con hombres. Vivo de ellos, no para ellos. Prefiero ser prostituta y no una mujer hipócrita, casada con algún romano enfermo de poder y violencia”.

Me preguntó: ¿Por qué crees que huelo a perfume?
Y yo, que tan sólo podía discriminar el olor a mujer, le contesté que no sabía, que la escuchaba.

“Con el olor a perfume quiero esconder, u olvidar el olor a hombre. Lo único que me queda es la dignidad racional del alma”.

Acorralado por su desesperación y su manto de verdad, envolviéndome en su confianza, sólo atiné a que su sexo viva a la espera de mis consejos.
Mi boca empapada en sudor, recorrió su sinuoso cuerpo. Cinco minutos después estaba desnuda. Gemía y susurraba palabras de amor, que ya no tenía necesidad de fingir. Al cabo de un tiempo comenzó a perder la cabeza y sintió que el cuerpo se le despedazaba de placer. Una agudo silencio envolvía la habitación…sin incomodar a Dios ni al Diablo, gritó clamando obscenidades.

MENTIRAS QUE MATAN

Abril 29, 2005 por lucila
La semana pasada fui a ver el documental de Robert Greenwald sobre la cadena televisiva Fox. OutFoxed evidencia secretos de productores, guionistas de Fox News, reporteros, presentadores y columnistas arrepentidos de estar subordinados a ejercer un pseudo periodismo, el cual consiste en desinformar. Sus empleados son máquinas de producir mentiras, que más tarde tomarán cuerpo y se transformarán en verdades absolutas, sin contradicciones. Conclusión: el documental es un estudio de las secuelas que produce en la sociedad que una sola persona vigile una extensa gama de medios.

Así fue como me liberé del manto de olvido que cubría mi memoria y recordé: “NOTICIAS DE AYER…EXTRA, EXTRA”
Eran las nueve de la mañana. Como siempre, o como casi siempre, me aislaba del mundo matinal a través de una pequeña radio que me custodiaba en toda la rutinaria ida y vuelta al trabajo, con mis habituales compañeros de bostezos.
Largos silencios. Demasiadas voces. Yo prefería exiliarme de los murmullos.
Sólo en unos minutos, se desata el sometimiento colectivo. Las noticias asesinas saturaban los diarios, las televisión, y por supuesto: a mi infaltable radio.
¿Cuánto tiempo ha pasado de los “primeros” errores? Neutral, nunca nos hubiéramos establecido. En consecuencia, la Argentina era invadida por la maldita sustancia blanca: Ántrax.
Así transcurrieron los días, las semanas, con un inmigrante más, pero de categoría. Se sabe, pertenecía a nuestra madre patria y era preferible realizar una propaganda subliminal, omitiendo la situación caótica, de un desvirtuado Presidente argentino.
El temor se apoderó de la sociedad. Sin embargo, siempre listos a participar de todo evento publicitario, se aceptó la propuesta extranjera: el novelón era culebresco. El primer sobre llegó. Y las “precauciones de la gente”, que ante la mínima duda, se acercaba al Muñiz para desechar cualquier posibilidad de infección.
Dos actores luchaban por el cartel protagónico: el Dr. Jorge San Juan, que estuvo a cargo del operativo, y el ministro de salud Héctor Lombardo. Sin duda, fue el ministro el que más letra ganó. Orgulloso anunció que la enfermedad había llegado a la Argentina. Para no ser menos, el Dr. Jorge brindó más información: “El sobre llegó a una casa de Parque Patricios, vía Miami”. La ciudad gritaba, la intimidación pública… ¿era evidente?
Los secretos dan ganancias. A pesar de ello, setenta y dos horas después del anuncio de ántrax, especialistas del hospital Muñiz determinaron que las sustancias extraídas del sobre importado, no era patógeno. De esta manera, se confirmaba lo evidente, que el ántrax nunca había pisado suelo argentino. Pero, Lombardo no pudo retomar su papel. “No tengo ninguna autocrítica que hacer sobre el manejo de la crisis provocada por el ántrax, no hemos hecho más que seguir los consejos de la organización mundial de la salud”, agregó a su rutina. Y…que te cuento, el ántrax pasó al olvido y con él, varios de sus actores.
Bienvenido al mundo. Otra vez la radio y yo. Nuevas noticias, nuevas mentiras. Un poco de tranquilidad para cargar las almas de brutal nostalgia.

Mi alienado cerebro, que habita tras mis ojos, toma conciencia y suspira al saber que siniestros personajes, se olvidan que la verdad se filtra en nuestros sueños, solos en nuestras camas.

TAN LEJOS, TAN CERCA

Abril 13, 2005 por lucila
Afilando lunas, copula con su cabeza atribulada, sus laberintos perennes que sangran, se presentan, retoman a su organismo con esos calambres del alma olvidados.
Despellejándose del cuerpo de su amante, de su alma, de su boca, de sus ojos de purísimo y oro, de esas ganas de decirte…. De los cuadros que faltaron, que nunca colgaron.

¿Qué pasó? ¿Qué racionalidad cruel invadió sus almas?
Aunque lacónica, aquella relación nunca dejó de ser intensa. Pero la intensidad no se mantiene, no se mantuvo…simple muto.

La violencia que creyó haber olvidado reptó y se instaló en sus cuerpos amnésicos… más cuenta, más se desnuda y más enorme se hace su sombra. Se envolvió en su confianza y se ahogó.
“Me voy”, suspiró la pálida mujer…
Se dijeron adiós vomitando el amor que quedó suspendido en aquellas gargantas, que ahogadas en lagrimas, en carne viva de tantos gritos, se reinventan para otros aullidos de amor.

“No consumas tus energías con excesivas palabras. Debajo de mi piel no hay inventario, ni hay voces guardadas en mi corazón”, le grito al hombre sin nombre.

La mujer pálida no es capaz de desarrollar la musculatura de su conciencia en contra del olvido. “No existe más lo nuestro, el mañana es mío”, proclamó.

Se permitió perderse en aquel hombre y se encontró sola, junto al precipicio de las mejores intenciones, que la llevaron a las peores consecuencias. Desafió su cuerpo, lo enfrentó y no pudo llegar a sus ojos. Mirar al mundo, esa pelota blanca y brillosa, llena de futuro, que alguna vez aquel hombre, juró que era de ellos.

“La luz del cuerpo es el ojo?Si tu ojo está sano todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras”

El hombre sin nombre también habló: “Las calles mentales tienen secretos que no conocemos”.
“Creo que me perdí y me encontré muchas veces en tu secretos asfaltados. Pero el naufragio inevitable duerme conmigo, vive conmigo”, sentenció la blanca mujer.

Incorpórea, optó por quedarse espiando la vida… Sabés dijo, “La historia de la humanidad es la historia de la violencia”.

“Tu ausencia seguirá creciendo, devorando vidas, haciéndolas humo.
Otros cumplirán los planes que trazamos, que no terminamos. Haciendo los suyos”, se escuchó la voz de un trovador cantar detrás de la historia.

UNA LEONA MÁS

Enero 2, 2005 por lucila
No cabe duda que Las Leonas son la generación más exitosa del Hockey Argentino y porqué no mundial. Coronaron su instinto en la Champion Trophy, el mundial de Perth y las medallas olímpicas. Sin embargo, hubo una generación que nunca podremos saber hasta dónde hubiese llegado. No fue falta de partidos internacionales, de sponsors, ni becas: sufrieron la desaparición de una de sus jugadoras más entrañables: Adriana Acosta.
La “Lechu”, como le decían sus amigas, era una delantera nata. Con el número siete en la espalda regalaba goles y un futuro prometedor. Era jugadora de la primera división del Club Lomas e integrante del seleccionado juvenil argentino en 1972. Fue preseleccionada para la copa del Mundo de Cannes en 1974. También fue parte del equipo Capital, campeón del torneo de la República en 1973, además de integrar el combinado argentino que enfrentó a la Selección de Estados Unidos en el mismo año.
Me llamó a las once, vamos a comer algo, me dijo. Fue la última vez que hablé con ella. Después, comencé a buscarla” Con esas palabras brutales comenzó el relato.
Poli, la mamá de Adriana, nos recibió en su casa de Lomas de Zamora. Su voz reflejaba la angustia de la pérdida. El silencio de las fotografías decoraba la casa de dos pisos, una atmósfera de recuerdos se hacía presente.

A veintiséis años de la desaparición de Adriana, Poli tiene mucho que contar.

Noticias de un Secuestro

“A Adriana se la llevaron unos días antes del mundial. Para mi no existió el campeonato, pero le dije a mi marido: ‘Vos tenés que ir, tenemos que demostrar que seguimos adelante’ No sé si era conveniente que ellos supieran que uno estaba tan destrozado, no sabías si te estaban vigilando. Terminábamos encubriendo lo que estaba pasando” quizás alguien se hubiese salvado sino era por el mundial”.

El terror tiene muchas caras. Quizás la peor de ella es intentar justificar una y otra vez, lo azaroso de la pérdida. En la Argentina muchos pensaron que “algo habrían hecho” y que nada malo pasaría si uno respetaba la ley, incluso Poli.
“Su ideología fue siempre de izquierda. Aunque yo la definiría como socialista. Ella desde chica no podía ver a una persona que pedía en la calle. Entonces le daba plata, y yo le decía: ‘otra vez Adriana’ y ella me contestaba: `mamá, si a nosotros no sobra´. No se trataba de partidos, era humana, siempre fue igual. En el colegio todo el mundo la adoraba.
El día que terminó, el rector le dijo que tenía que escribir unas palabras, que luego serían supervisadas por él. Pero ella, con su temple sereno le respondió que ella diría lo que sintiera en ese momento, sin correcciones, sin censuras”.

Adriana era una soñadora, tenía un inmenso encanto personal. Lectora de libros, adoraba estudiar y le faltaban apenas dos años para recibirse
“Ella estudiaba ciencias de la educación, porque era su locura. A veces en el colegio le decían que tenía que hacer otra carrera. Pero ella no, quería educación y entró en la Universidad de La Plata, que era muy exigente y le fue bárbaro, todo diez. A veces cuando venía triste le preguntaba qué le había pasado. `Es que me saqué un nueve y yo estudié para diez´. Hasta la nombraron ayudante de cátedra”

Nadie quería escuchar, menos saber. Poli perdona pero recuerda:
“Nadie de las personas más allegadas a la Lechu me ayudaron, tenían miedo. Aunque no sé si era que tenían miedo o que estaban de acuerdo con lo que pasaba. Yo me pregunto… ¿Si se hubiera salido a las calles como se hizo con el chico Blumberg no habría menos muertos? . No iban a matar a unas ciento treinta mil personas que van a una manifestación.
Cuando comencé a buscar a Adriana me impresioné con un mundo nuevo, desconocido para mí. Fui a Comisarías procurando encontrar algún rastro de mi hija. La única respuesta eran agravios: “Se habrá ido a encamar con un negro”. Y yo salía llorando como una loca. Después conocí el significado del Habeas Corpus. Nos asesoramos con un abogado y nos cobraron un dineral. Más tarde desalentados por la ausencia del abogado nos enterábamos que el Habeas Corpus era gratuito”
La gente lucraba con nuestro dolor. Un día recibimos un llamado telefónico y atendió Leticia, mi otra hija, le decían que a Adriana la había llevado de la pizzería La Tuerca de Pérez, le dieron la dirección y le repetía todo el tiempo: `Tu hermana no hizo nada, tu hermana no hizo nada´. Entonces fuimos a la pizzería y las personas no querían hablar? los mozos mudos. Hasta que uno nos dijo que las chicas estaban comiendo pizza y apareció una patota y le pidieron documentos. Ellas se lo dieron y se retiraron. Claro que el área liberada era afuera. Cuando salieron, mi hija desapareció para siempre”

Presa del miedo y protagonista de una película muda buscó ayuda.
“Golpee casas de vecinos. Eran las dos de la tarde, tuvieron que haber visto que se la llevaban en auto, nadie quería hablar… una cosa terrible. Después, nos empezamos a encontrar con las Madres en el Ministerio del Interior, en los Tribunales”.

Fueron épocas difíciles, donde los chacales enmascararon su identidad bajo falsas pieles.
“Una vez me entero que había una reunión en la Iglesia de la Santa Cruz, era el único lugar en el que confiaba. Entro al salón y me acuerdo que Adela (que era la presidenta de las Madres en aquella época), me mira y dice: `Che vos sos de los servicios, a nosotras no nos importa eh vamos a seguir hablando igual´. Yo que estaba con mi pilotito toda asustada le respondí que no, que era la madre de Adriana Acosta, entonces ella miró la lista que tenía, y me pidió perdón” Pero la seguridad era mínima. Así fue como Astiz se llevo a las monjas… Ellas adoraban a Astiz, estaba entre ellas las saludaba, buscaba al hermano o al padre no sé, no me acuerdo.
Se llevó a las monjas francesas y a Azucena Villaflor. A la pobre Azucena se la llevo de la puerta de su casa con la bolsita de hacer los mandados… así se perdió Azucena”.

Jesús echó a los mercaderes del templo, miles de años después algunos representantes de la Santa Iglesia parecieron haberlos invitado a entrar nuevamente.
“Mi última relación con la Iglesia fue en el año ochenta, con Monseñor Colina. Pedí una audiencia para informarle lo que estaba aconteciendo. Pero la única manera de acudir a él, era a través de la plata. Su justificación se basaba en que ese dinero iría a una colecta paras las vocaciones sacerdotales.
Sus palabras fueron “Ponga el dinero en un sobre y la recibiré”. Le dije que tenía una hija desaparecida, resulta que era amigo íntimo de Videla, no saben como me insultó el monseñor… Él me insultaba y la secretaria estaba espantada por los gritos que se escuchaban. Levante el pisa-papeles y saqué el sobre con la plata, no se lo iba a dejar”.

Su rostro se cerró como un libro, el estremecimiento del relato recorre el living de la casa. Es difícil mudar la piel del pasado y reconciliarse con el presente. Sin embargo, Poli se enciende cuando habla de Las Leonas.
“Me alegré mucho con cada éxito de las chicas y lo vivo en una partecita como si fuese un triunfo de La Lechu. Ella sería entrenadora o algo así porque vivía rodeada por el hockey.
Tan adherido tenía el palo a ella, que salía corriendo a la mañana para ir al colegio y no se daba cuenta que se llevaba el palo. Me acuerdo que un día de lluvia, la pasaba a buscar el colectivo para llevarla al colegio. Desde la ventana de mi casa, veo que vuela un palo de hockey, era ella que me lo estaba tirando porque se lo había llevado sin darse cuenta”
Cuando vi la carrera que organizaron para Miguel Sánchez, el corredor desaparecido, me emocioné muchísimo… Por todo lo que le dio la Lechu al hockey sería lindo que se la recordase desde el deporte. No por mi, ni por su familia, sino por todos esos chicos que hoy no están”.

Claro que sería lindo señora Poli… me despedí con un beso, le agradecí por la torta. Y en el largo camino de regreso, no dude nunca que, Adriana Acosta, La Lechu, era una Leona más.

LOS AMANTES DEL CÍRCULO POLAR

Enero 1, 2005 por lucila

Paranóia delirante, eu tô na paz…

Tenés un pasado que me castiga.

Tengo una historia que te lastima.

El circulo es claro, siempre cerrado.

Enclaustrados, recluidos, confinados, embotellados, ahogados.

No quiero pelear con fantasmas ajenos, no quiero batallar con nombres propios.

En la ausencia, la presencia de cuerpos pasados cobran vitalidad. Se apoderaron de nuestro amor.

Ahuyentar las torturas, hablar con dulzura

La verdad es otra.

La paranoia es nuestra.

TODO SE TRANSFORMA

Noviembre 30, 2004 por lucila
1 Cómo da tanto miedo sólo el ser
El poder de la costumbre o de la ignorancia exculpadora, que nos permite adaptarnos con facilidad a la vida actual, que está repleta de decisiones con consecuencias, más o menos graves, que yo la denominaría “El Ser del Miedo”, nos conduce a una filosofía de lentitud, de condenarnos al la imposibilidad del cambio.

2 El miedo esta afuera de la inteligencia del hombre
El cuerpo del miedo, encarnado por el ser, consiste en la presencia de disposiciones aventuradas en la vida cotidiana, que encapsula al hombre a la mediocridad de creer que se vive una vida con roles establecidos, ya aceptados. Los espacios de acción, antes regulados por una tradición vinculante, ahora constituyen problemas de decisión y atribución de responsabilidad. Cuando un peligro casual se conceptualiza como riesgo, se está afirmando que hay seres humanos que de algún modo son responsables de esta amenaza.

3 La conducción al pasado para explicar el presente.
Si en la antigüedad muchos perjuicios eran atribuidos a los dioses, la naturaleza, el destino o la mala suerte.
¿Hoy, la responsabilidad de todos los peligros pasa por el ser humano?

4 El problema es no saber, si siempre reconstruimos lo mismo.
Comienza entonces la argumentación para identificar a seres culpables y establecer los resarcimientos necesarios. Pero las mejoras en la tarea de la búsqueda, de esas compensaciones, contra la incertidumbre que provoca la desconfianza, no excluye el problema de decidir con qué riesgos quiere convivir el “ser del miedo”. La reglas son simples, me las explica un cantante amigo: “Nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma”.

5 Ser

Ser hombre, mujer.

Ser la incertidumbre.

Ser libre, exiliarse del marco que encuadra la existencia del hombre, desparramarse en busca de los olores que nos regala la tierra.

SE ACOSTUMBRARON LOS OJOS

Octubre 18, 2004 por lucila
La imagen se repite una y mil veces por televisión. Los diarios se asquean con violencia, las fotos impactantes siempre venden. El hombre maneja el negocio, el hombre parece arruinarlo todo.
País sin riesgo, impenetrable, con la mayor seguridad del mundo. Tres razones para ser potencia era lo que enseñaba a los pobres y discriminados del submundo Estados Unidos. Su punto límite fue el 11 de septiembre de 2001, que evidenció ser tan o más vulnerable que cualquier país tercermundista.

Mensajes subliminales invadían las casas del mundo. Extrañas miradas, ojos que veían el pasado, ojos que escuchaban. Algunos, menos ingenuos, se conformaban pensando lo que había dicho alguna vez ese hombre que el tiempo, ya le había comido la piel: ?La televisión es el consuelo más perfecto que se haya concebido para las derrotas humanas?. Entonces, el permiso fue concedido. Hace tiempo, desde Goebbels.
Invaden con informaciones, por lo menos se vive una vida nueva, una vida inventada y parece gustarle a la mayoría de los integrantes del planeta tierra.
Como todas las verdades viven escondidas. Y si lo sabrá Bush,hombre con una cualidad única: nunca sentirse responsable de sus palabras y por eso, naturalmente, no aceptará nunca la responsabilidad de sus efectos. Siempre necesitaron de un enemigo, inventado o no, para establecer el camino de la paz mundial.

El responsable de transmitir la información, los aliados principales, son los medios de comunicación. La propaganda americana instruye que no son buenos docentes de la palabra, sí a través del ejemplo. Traducción: nosotros nos encargamos del horror, como siempre, ustedes encárguense que nos lleguen los dólares, como siempre. Ya lo dijo Maquiavelo: ?Todos pueden ver lo que pareces, pero pocos saben lo que eres?.
De esta manera, todo lo que se ve, y más si proviene de “la caja boba“, es prueba de verdad, reina el conformismo. Algunos profesionales de los medios de comunicación, no presentan una adecuada preparación que garantice informaciones objetivas, correctamente argumentadas. Lo que permitiría, al cómodo receptor, formar su propia opinión, a fin de asumir un verdadero rol protagónico.

Sin duda, en la actualidad, el periodismo es como una vida dentro de una vida. Se limitan a reconstruir siempre lo mismo. La única explicación de su vigencia, es que todos los hombres se desviven por consumir sus mentiras verdaderas.